La procedencia de las cosas de Dios se realiza, pues, en un riguroso sentido de gradación, y así se llega a un orden jerarquizado del ser, a una ontología de estratos. Las cosas efectivamente participan de Dios de muy distinta manera: cuanto más cerca, más participan de Dios, y es mayor su unidad interna; cuanto más lejos, menor es la participación y mayor la dispersión en lo múltiple...
Johannes Hirshberger: Historia de la filosofía. Tomo I. Herder. Edad Media. Pseudo Dionisio Aeropagita. Último sentido del ser, pág 322.
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